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Rezando con un monje budista en Camboya

Si habéis pasado unos días en Siem Reap, habéis subido por el Mekong y conocéis las playas de Sihanoukville deberíais plantearos conocer una parte de Camboya no tan conocida por los turistas.
Una de las experiencias más interesantes que tuve en el interior de Camboya fue durante un día perdido que tenía antes de coger el vuelo de vuelta a Zurich.

Llegué una mañana a Kampot con la típica Vanette. Por fin viajaba en un transporte diferente a los autobuses nuevos con los que Camboya se va modernizando, por fin entraba en una Vanette de 10 plazas donde se colocaban 20 personas y todavía se paraba en algún lugar para recoger a alguien.


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Me dejaron en la plaza central de Kampot y localicé un hotelito donde reservé una habitación con ventilador, las habitaciones con aire acondicionado cuestan casi diez veces más debido al precio de la electricidad.

Salí a la calle y paré al primer motorista que iba solo. Acordamos 3$ durante todo el día y le dije que quería ver, entre otras cosas las cuevas de Phnom Chhnork. Antes, como no había desayunado, le pedí que me llevase a comer algo. Me llevó a la plaza del pueblo donde su tía tenía uno de los chiringuitos y, después de comer algo de arroz con unas desconocidas verduras, nos adentramos en lo más recóndito de Camboya con una scooter casi nueva.

Después de sólo una media hora dando bandazos por carreteras mal asfaltadas rodeadas de los campos de arroz del Wat Ang Sdok, caminos de tierra y un pequeño sendero por el que no pasaban dos personas en sentido contrario, llegamos a la ladera de una montaña de piedra caliza de donde colgaba una exuberante vegetación. De la base de la montaña ascendían unos peldaños de una escalera que me llevó a la cueva que quería visitar.

A medio camino, empecé a oir un tac-tac-tac-tac detrás de mí. No me atreví a mirar, estaba solo, el motorista se había quedado abajo y no sabía muy bien lo que me podía encontrar. En uno de los recodos de la escalera de piedra, vi que detrás mío me seguía un monje budista de edad indeterminada entre los 70 y los 90 años. Subía al mismo ritmo que yo acompañado de su bastón.

Después de unos 200 peldaños me encontré con una cueva en la que dentro había una pequeña capilla del siglo VII (era Funan, dedicada a Siva) con un buda rodeado de palitos de incienso gastados. Fui al interior de la cueva dejando la capilla a la derecha y esperando para ver qué pasaba con el monje. El monje entró, encendió un par de palitos de incienso, sacó su esterilla de rezos, estiró la mitad de la misma delante de la capilla, se colocó en la posición del loto y comenzó a rezar.

Imaginad el panorama: un guiri con una pequeña mochila y una cámara colgando del cuello, al final de una cueva en la que para salir tiene que molestar al auténtico monje budista Camboyano que está totalmente ensimismado con sus rezos.

Dejé pasar un tiempo, y decidí que ya era hora de irme. Al pasar al lado suyo, vi que me miraba y que con unos gestos lentos, estiraba el resto de la esterilla de rezos y me pedía, con signos, que me colocase al lado suyo. Sin pensarlo ni un momento, me arrodillé como pude, ya que habría sido incapaz de colocarme en su misma posición, y me quedé en silencio oyendo los tantras del monje.

Esa sensación durante esos minutos en esa pequeña cueva perdida en el interior de Camboya, no fueron comparables a nada de lo que me había pasado y lo que había visto en los grandes monumentos de Siem Reap, en el pueblo de pescadores del lago Tonle Sap o en la propia capital. Supongo que tuve mucha suerte, pero dicen que la suerte hay que buscarla.

No olvidéis tomaros una cerveza por la tarde en alguno de los bares de la orilla de la bahía de Prek Kampong, viendo como los lugareños vuelven de su trabajo en el campo y disfrutando de la puesta de sol encima del agua.

Cómo llegar:

Autobuses a Kampot, y transporte privado (moto) a Phnom Chhnork, a unos 8 kms de Kampot por la NH33. Cualquier persona de Kampot os sabrá llevar.


Doce dias en los Himalayas…

Sin guia, sin porteador, decidimos hacer el “trek” del Campamento Base Annapurna (Santuario Annapurna) un 29 de Febrero.

Tras pasar unos dias en el idilico Pokhara (Nepal), donde compramos el permiso obligado para entrar a la zona protegida de los Annapurnas, un “taxi”nos conduce hasta Baglung Bus Park, donde un bus nos llevara hasta Naya Pul, desde donde emprazaremos nuestro trek.

Llevamos un mapa, una mochila ligera cada uno y la ilusion de cualquier mochilero enamorado de la montaña. Febrero es temporada baja y la montaña puede ser toda tuya durante tramos y tramos porque es facil no encontrarse con nadie durante horas… Es una experiencia unica, que invita a pensar, respirar, disfrutar del presente y hasta dejar tu mente en blanco… Tu y yo, de paseo por los Himalayas…

El primer dia anduvimos desde Naya Pul hasta Tikhedunga. Es un camino duro, hay mucha “escalera” de piedra, el paisaje es precioso, frondoso y humedo. Vamos dejando atras varios poblados donde poder comer, descansar o dormir. Llegamos a Tikhedunga despues de 4 horas. Nos alojamos en una habitacion que practicamente cuelga del acantilado. Estamos solos.

Dia 2: Tikhedunga-Ghorapani:

3300 escalones de piedra interminables hasta Ulleri. Esta nublado y apenas se ve nada. Descansamos 20 minutos en Banthanti, pasamos una iglesia, donde los lugareños cantan. Sus canticos se oyen a lo lejos, en la inmensidad de la montaña abierta y parecen canticos celestiales… que sensacion mas fantastica… Vamos cansados y yo empiezo a encontrarme mal, mi estomago esta revuelto y siento nauseas. Al llegar a Nangathanti descansamos una hora. La mochila me va pesando mas y mas, sigo vomitando pero conseguimos, no se como, llegar a Ghorapani. Ghorapani esta a 2750 msnm, mi malestar no deberia ser mal de altura, pero decidimos quedarnos a pasar ahi la noche. No pegamos ojo. El preocupado, no deja de mirarme, preguntarme, darme liquido. Yo agobiada, todo lo veo negro, estoy como una sopa… Duermo incorporada por si acaso y de alguna forma pasamos la noche. Decidimos quedarnos un dia alli para ver como evoluciono y decidir que hacer. Al dia siguiente ya estoy mucho mejor. Las ganas de seguir adelante, pensar en lo que voy a perderme si no continuo, es un reto, pero es placentero, esas montañas inspiran fuerza. Tenia claro que queria seguir.

Nos encontramos a una conocida de Kathmandu que se volvia con su guia, deshacian el camino porque tenia sintomas de altura y ni el guia, ni ella, se querian arriesgar. Yo pense, si nosotros llevaramos guia, estariamos tambien de vuelta… pero yo sentia que podia, era solo mi estomago, respiraba bien, no tenia sueño y no me dolia la cabeza. Queria seguir.

Dia 4: Ghorapani-Tadapani

Subimos al paso Deorali (3210msnm) y por fin vemos los primeros picos, vemos el Annapurna I. Nos tomamos el dia tranquilos. Atravesamos preciosos bosques de rododendros de hojas rosas y rojas. De repente se pone a diluviar y empieza a granizar… Llegamos a Banthanti donde nos refugiamos junto a una estufa y otros tantos mochileros intentando entrar en calor y secarnos. Finalmente seguimos hasta el refugio “Tranquility” cuyo nombre describe lo que uno siente al alcanzar esa cima, que vistas! Descendemos por rocas y tras cruzar el rio Bhurungdi Khola escalamos a traves de bosques hasta el poblado Tadapani. Aqui nos alojamos en el refugio “Panorama Point”. Sigue lloviendo y nos invitan a entrar en la cocina donde tienen un fuego abrasador que les sirve a la vez de horno y estufa. Tras una buena ducha en una caseta de chapa enfrente de la casa, ayudamos a “Bella” la mujer nepali de la casa, a hacer la cena y cenamos con ella, su esposo y dos israelitas en la cocina. Para los ingredientes de la cena que improvisamos, Bella salio a su huerto a recolectarlos. Fue una noche muy agradable, nos reimos y pasamos un buen rato.

Dia 5: Tadapani-Chhomrong

A las 6 de la mañana ya despiertos, nos dan los buenos dias el Annapurna I, Annapurna South, Hiunchuli y el Machhapuchhare a lo lejos. Ayer lloviendo no se divisaba nada.
Empezamos a descender por valles y bosques. Desde arriba se puede adivinar el camino que vamos a seguir y como nos iremos adentrando en el “Santuario de los Annapurnas”. Atras vamos dejando casas, una escuela, campos de cultivo…

Nos quedamos en Chhomrong a dormir. Anochece pronto. Hablamos con los lugareños y nos dicen que no hay problema en seguir, que hay mucha gente haciendo el “ABC trek: Annapurna Base Camp trek” pero que seamos precavidos, que emprendamos marcha muy temprano para evitar avalanchas… Descargamos algo las mochilas para, ahora que empieza lo mas duro, llevar el menor peso posible… Aqui lo dejaremos, en una de las casas, hasta nuestro regreso dentro de unos dias. Hay dos ingleses y dos canadienses con nosotros cenando. Estos ya van de bajada. Explican que hay mucha nieve y que lo importante es cruzar el rio a la altura de Deorali, en lugar de seguir hacia arriba. Una vez al otro lado del rio, puedes subir con mas facilidad. Dicen tambien que han estado a -10*C…

A partir de Chhombrong no hay electricidad, ni tampoco carne, es lugar sagrado. Asi que nos cenamos un buen pollo  al curry y nos lavamos con agua caliente por ultima vez…

Dia 6: Chhombrong-Himalayan Hotel

Amanece un dia esplendido. Tras desayunar pan tibetano con miel emprendemos marcha. Pasamos bonitos poblados, escuelas, niños riendo y brincando, gente entrañable, acogedora y respetuaosa. Parecen ver pasar la vida con tanta espiritualidad y una serenidad sorprendente. Risas contagiosas y un “buen rollo” envidiable. El Sol brilla a tope, el cielo intensamente azul. Llegamos a Sinuwa desde donde las vistas son una autentica maravilla. Aqui, mientras tomamos un te, unos senderistas nos dicen que ellos vienen de Bamboo y nos lo señalan a lo lejos, unas casitas de tejado azul. Dicen que no han podido llegar al campamento base por riesgo de avalanchas… Nosotros, optimistas, seguimos adelante. Entramos en el valle de Modi, aqui vuelve a hacer calor y es muy humedo. Hay mucho bambu y monos en los arboles. Llama la atencion lo cambiante que es el paisaje y el clima. Cogemos una larga caña y hacemos dos bastones que nos ayudaran a subir. Llegamos a Bamboo a comer tras 4 horas y media andando y el señor de la casa “Buddha Guest House” nos recibe muy simpatico. En cuanto ve nuestos bastones se echa a reir y nos los cambia por otras dos cañas mas maduras. Nos explica con todo detalle la ascension y dibujandonos la subida al MBC nos advierte que la peores avalanchas estan cayendo por la noche, que saliendo hacia las 6.30 de la mañana  nos da tiemo a cruzar el paso Deurali antes de la 12 del mediodia, desde donde ya no deberiamos tener problemas.

Todo este bambu es el que utilizan como caña para hacer alfombras, tejadillos y “dokos” que son las cestas que llevan los porteadores.

Encontramos una señal en nepali y en ingles que dice que por respeto al Dios Baraha Than nadie debe pasar huevos ni carne a partir de este punto, es lugar sagrado y pertenece al santuario. Pasamos un pequeño templo de ofrendas hindu. De repente una densa niebla nos rodea y convierte el paisaje en un escenario preciosamente misterioso.

Por fin, tras dos horas y media desde Bamboo llegamos al Himalayan “Hotel” donde nos dan una habitacion. En una sala comun encienden la estufa, para la que cada uno tiene que pagar Rs50. Ha sido un dia espectacular, por el clima, las vistas del Annapurna South y el Fish Tail, y por el esfuerzo recompensado con un buen te caliente al llegar aqui tras casi 8 horas andando, con una para comer.

Hace un frio que pela. Para dormir llevo camiseta termica, forro, cortavientos (nunca se sabe!), medias, calcetines, saco y dos mantas! Llega un momento que no por taparte mas sientes mas calor, nunca he pasado tanto frio…

Dia 7: Himalayan Hotel-MBC (Machhapuchhare Base Camp)

Tal y como nos aconsejan, salimos muy tempranito y a las 9 de la mañana ya estamos en Deurali (3140m). Vemos la señal de peligro avalanchas, cruzamos el rio Modi Khola y empezamos a andar por nieve y cruzar pistas de avalanchas… El paisaje ha cambiado de repente y nos encontramos en plena montaña, dura, nevada, pelada, majestuosa, … el camino se ensancha y nos hallamos en las ”puertas” al Santuario. Antes de volver a cruzar el rio nos acoje el valle, pleno santuario y es simplemente espectacular. Llegamos a los pies del pico Machhapuchhare. Es el MBC (3700 msnm). El dia no podia ser mas hermoso y la sensacion de tantisima grandeza a tu alrededor, el aire mas puro que jamas respire, un cielo inmensamente azul, la nieve brillando con fuerza y el sol pegando fuerte… no podemos resistirnos a dar un alto al paso y tomarnos la tarde descansando a los pies de esos majestuosos picos que nos rodean, en la cordillera de los Himalayas. Estamos solos y estamos en la gloria, es emocionante, es una verdadera delicia…

Estar aqui arriba, en medio de semejante escenario es… sobrenatural. Rodeados por los inmensos Gangapurno (de 7454m de altura), Machhapuchhare, Annapurna South, Hiunchuli y el Annapurna I. A eso de las 3 de la tarde oimos unas avalanchas a lo lejos… te estremecen… A las 4.30 de la tarde el Sol se esconde tras los picos y hace mucho frio. A las 20h el firmamento parece de mentira, parece un decorado. El cielo de un negro negrisimo muy intenso del que penden millones de estrellas que brillan con fuerza como bombillitas… sobrecogedor. A las 20.30h en los sacos y con tres mantas…

Dia 8: MBC-ABC (Annapurna Base Camp: 4130 msnm)

Salimos a las 8 de la mañana y tras una agradable caminata por nieve en dos horas estamos… en el campamento Base del Annapurna (4130 msnm)!!! Hay tanta nieve que el camino se pierde y seguimos simplemente las huellas de otros que debieron subir ayer… El Sol luce a tope y la nieve destella. Nos envuelve un silencio sepulcral. Cuando por fin alcanzamos el punto cumbre de nuestro viaje… nos encontramos con un lugar verdaderamente magico, incoparable con ningun otro lugar, un autentico anfiteatro, un santuario como lo llaman aqui. Rodeados completamente en circulo, damos una vuelta sobre nuestros pies y se nos comen los inmensos picos blancos. Se distinguen todos y cada uno de ellos. Que sensacion mas magnifica. Uno se siente diminuto frente a semejante espectaculo, pero a la vez grande por dentro, es extraño, es emocionante, es magico, es incomparable y muy dificil de describir… Estoy en plena cordillera de los Himalayas,  me siento feliz…

Los ultimos cuatro dias son el descenso a Pokhara…


Pollo frito y sopa de pescado en las fuentes del Nilo

Intentad no perderos algunos lugares casi inigualables si visitáis Uganda: Los gorilas de montaña en el Bwindi Impenetrable National Park, las familias de chimpancés en Kibale National Park, o subir a las increibles cimas de las montañas de la luna en el Ruwenzori Mountains National Park.

El mapa completo del viaje es el siguiente:


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Pero si os queda algo de tiempo para relajaros, id a pasad una noche a las fuentes del Nilo, en Jinja, donde un soldado inglés, hace 200 años, descubrío que en la orilla septentrional del lago Victoria, el río más largo del planeta, el Nilo, comenzaba un largo viaje de más de 6.400 kilómetros hasta el Mediterráneo, refutando las palabras de célebres exploradores como Livingstone o Burton, que pensaban que el río nacía en el lago Tanganika.

En las calles de tierra marrón de Jina os puede ocurrir cualquier cosa. Es posible que te sientes en una silla en la única calle principal de Jinja, a ver cómo los niños hacen carreras jugando con palos y las ruedas de las bicis rotas, y que alguien te ofrezca un bol de exquisita sopa de pescado.

Si se hace de noche, alguien saldrá con un bidón lleno de leña para preparar una barbacoa del mejor pollo asado que nunca he probado. Necesitaréis paciencia porque tardan un par de horas para prepararlo y, si tenéis suerte y hay electricidad, os la servirán con una gran cerveza fría y os traerán un cubo de agua para que os limpiéis las manos.

Después de cenar, algún simpático vecino de Jinja os llevará a beber a alguno de los bares del pueblo, o quizás podéis volver al origen del Nilo y oir cómo el río se lleva el agua y los pensamientos que, muy posiblemente, aparezcan unos días después en el Mediterráneo, habiendo pasado por Uganda, Sudán y Egipto.

Cómo llegar: En autobús público desde la capital Kampala.


Magia negra con un chamán en Camerún

No encontraréis ningún turista paseando por las calles de Yaoundé, o bañándose en las bonitas playas de Kribi. Pero si tenéis suerte, y la suerte hay que buscarla en cualquier momento de cualquier viaje, podréis gozar de alguna de las mejores y más increibles experiencias que nunca hayáis tenido.
Podríamos decir que encontrarse con un profesor de antropología de la Sorbona en Yaoundé es tener suerte, pero si éste va acompañado de una estudiante francesa que ha decidido realizar una tesis sobre la mayor autoridad civil, religiosa y espiritual de una región de la selva de Camerún, podríamos decir que es algo más que suerte.


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Esta peculiar pareja me invitó a conocer al Lamido, según los Bantús, al Fons, según los pigmeos, o al Chamán, según mi corto vocabulario, de una zona cercana a la Reserva del Dja. El motivo era que debían negociar con él sobre la estancia de la estudiante en uno de los poblados.
Cogimos un coche destartalado, y nos acompañó, como traductor, el hermano de un estudiante de la clase del Profesor. Después de unas horas, entramos en un poblado de no más de 30 chozas, donde nos esperaba el Chamán en la entrada del pueblo.
Nos llevó a una choza sin paredes, únicamente un chamizo rodeado por unos bancos donde, un fuego encendido en el centro, iluminaba el interior. Allí, el Profesor le explicó al Chamán que la estudiante debía pasar un par de meses con ellos para poder estudiar sus costumbres, a lo que el Chamán nos respondió que esa decisión no la podía tomar él, yendo a buscar al jefe del poblado, un personaje alto y de edad indefinida ataviado con las únicas ropas occidentales del poblado, aunque eran de mujer.
El jefe, muy amablemente, comentó que había que pedir permiso a los otros tres jefes de los poblados colindantes, por lo que un par de jóvenes comenzaron a tocar un par de troncos huecos.
Menos de una hora después, la choza estaba concurrida con tres jefes más, uno de ellos vestido con traje y corbata, discutiendo si eran necesarias dos o tres latas de gasolina para aceptar a la estudiante. Mientras tanto, estaba añochediendo y, rodeando la choza, se habían unido una decena de niños desnudos que miraban atónitos a las primeras personas blancas que nunca habían visto.
No recuerdo si fueron tres o cuatro latas de gasolina y unas garrafas de vino lo que aceptaron pagar los franceses, lo que sí recuerdo fue la última condición del chamán. Si los papeles que iba a escribir la estudiante iban a salir del poblado, ella debería realizarse una incisión en la mano, donde se le pondría tierra de la zona junto a algún líquido. Si no lo hacía así, la magia negra haría que la tinta escrita desapareciese al salir del poblado.

Cómo llegar: Sinceramente no sabría volver a este poblado, pero podéis intentar ir a cualquiera de los poblados de la Reserva del Dja y pedir por el chamán del pueblo.


Paseando por la Isla donde nacieron los Incas

Bolivia es, sin duda, un país perfecto para los viajeros independientes, es el Tíbet Americano, el país más alto y más aislado de toda latinoamérica.
El país combina paisajes increíbles, tesoros coloniales y culturas antiguas y muy interesantes. Si estáis en La Paz o váis en dirección a Perú, aprovechad para visitar Copacabana y el Lago Titicaca.
Copacabana es un pequeño pueblo al sur del lago Titicaca, inmenso lago a casi cuatro mil metros de altura, que os dejará sin aliento, no sé si por la altura o por su belleza. Intentad visitar el pueblo durante la primera semana de agosto, día de la independencia. De esta forma podréis gozar de alguna experiencia mística visitando el Cerro del Calvario, donde durante esos días pernoctan los Bolivianos mientras cantan sus oraciones y queman incienso en sus abruptas cuestas.

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Al día siguiente, desde el pequeño puerto de pescadores del pueblo, podréis coger un pequeño barco que os lleve a visitar la Isla del Sol, la Isla de la Luna y las islas flotantes del lago Titicaca.
La isla del Sol es el legendario lugar de creación de las deidades de los Incas, allí nació el mismo Sol o el primer Inca: Manco Capac. Podéis relajaros y disfrutar paseando por la infinidad de ruinas arqueológicas de la época inca. No dejéis de disfrutar de algo que muchas veces se nos olvida: hacer nada, dejar que pase el tiempo y mirar cómo los pocos indígenas del lugar trabajan la tierra, mientras los niños juegan con una lata de gasolina y una cuerda.

Cómo llegar: En barco desde Copacabana a un par de horas en autobús desde La Paz.


Paseos a caballo por las playas brasileñas

Brasil tiene 7.300 kilómetros de costa y es el quinto país más grande del mundo, por lo que citar algún lugar imprescindible que visitar sería bastante atrevido.
Seguro que no os podéis perder las playas de Ilha de Santa Catalina, Río de Janeiro, Fernando de Noronha o la desembocadura del Amazonas en la Ilha de Marajó. Pero también es cierto que existen lugares menos conocidos que pueden estar algo más alejados de los circuitos, y en los que seguro encontraréis sensaciones diferentes y auténticas.

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Si, por ejemplo, váis al carnaval de Fortaleza, uno de los carnavales donde podéis apuntaros a uno de los blocos y disfrutar de la fiesta desde dentro del propio carnaval rodeados de brasileños y brasileñas, deberíais coger un autobús dirección este e ir a visitar las playas de Canoa Quebrada.
Se trata de un pueblo de pescadores situado a unas tres horas en autobús de Fortaleza, que estuvo aislado del resto de pueblos de la zona porque está rodeade de inmensas dunas.
Un paseo por las dunas o por la inmensa y desértica playa os puede mostrar experiencias interesantes: grutas de arena de más de diez tonalidades diferentes, pescadores tirando sus redes en la playa y recogiendo, si hay suerte, sabrosos peces y langostas que os asarán en la playa, casas con cocoteros encima de la playa, y familias que viven en medio de las dunas recogiendo agua de los pozos para regar sus minúsculos huertos.
Dicen que dispondrá de electricidad y que asfaltarán las calles, pero el ambiente diurno y nocturno bien merece pasar allí unos días.

Cómo llegar: en autobús desde Fortaleza.


Malas experiencias en Cornualles en agosto

Cornualles sigue siendo, según parte de los ingleses y bastantes viajeros independientes, uno de los lugares más bonitos de Inglaterra.
Sus costas, recortadas, son bañadas por el mar Céltico al norte y oeste y por el Canal de la Mancha al sur, y culminan en la parte oeste, en el llamado en córnico Penn a Wlas y en inglés Land’s End. Es el Fin de la Tierra, que equivaldría al “Finisterre” español (Fisterra gallego), al Finistère francés o al Oostende flamenco (‘fin del este’).

Estoy de acuerdo con la opinión de los viajeros, pero tengo que decir que NO es nada recomendable viajar a estas zonas del país en el mes de agosto. Os encontraréis los lugares más emblemáticos llenos, os harán pagar por aparcar el coche en cualquier lugar donde en temporada baja podríais llegar sin ningún problema y aparcar delante del lugar elegido, y los hoteles o pubs estarán llenos y deberéis pagar un sobreprecio.
Si podéis elegir otra época del año, podéis empezar el viajes visitando el centro de Exeter, con una catedral impresionante y un centro histórico muy apetecible. La parada en Exeter es perfecta si llegáis desde Londres en coche (Cornualles es difícil de visitar en transporte público), y queréis hacer una parada después de más de tres horas de autopista.
Si la idea es llegar hasta el extremo oeste del país, podéis elegir algún pueblo pasado Plymouth para dormir en algunos de los pubs que encontraréis, en mi caso estuve en un pub de Menheniot y aproveché para conocer los pueblos del interior: carreteras bucólicas y estrechas rodeadas de gran vegetación que van sumergiéndose en diferentes valles.
Desde allí, y después de haber cenado el típico pastel de carne y bebido una buena Ale, deberíais llegar hasta St.Ives, lugar de peregrinación de todas las personas que viajan a Cornualles; aunque sigo insistiendo en que no vayáis en agosto.
La vuelta la deberíais hacer por el norte, a no ser que tengáis una semana y decidáis verlo todo. En mi caso, escogí la ruta que pasa por el falso castillo del rey Arturo en Tintagel (falso porque es posterior a la fecha de la muerte del rey) y al bonito pueblo de pescadores de Boscastle.

Cómo llegar: En coche desde Londres.


Ruta por los Cotswolds, la Inglaterra de toda la vida.

Si estás pasando unos días en Londres o estás por la zona de Oxford y quieres hacer una ruta donde ver los pueblecitos y casas de la Inglaterra de las películas, no dudes en ir en dirección noroeste hacia los montes Cotswolds.

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Allí podrás ver las características imágenes de la Inglaterra rural, atestada de villas con casas de color miel y paisajes espectaculares, por lo que es normal encontrar gran cantidad de ingleses que las visitan durante los fines de semana o durante todo el verano. Lo ideal es llevar una bicicleta o dedicarle unos días para realizar exucursiones a pie.
Mi propuesta consiste en comenzar por el pueblo de Bibury, descrito por William Morris como “la villa más bonita de Inglaterra”. Existe un camino de unos 10 km que lleva hasta el río Coln, que fluye paralelo a la carretera y llega a un molino del siglo XVII.
Después podéis subir hasta Bourton-on-the-water, con el río Windrush donde en su orilla se ven algunas de las típicas casas de piedra. Al final del pueblo hay un pequeño chiringuito donde hacen un fish and chips espectacular. Desde allí podéis ir caminando hacia Las Slaughters, Upper y Lower, unas de las aldeas más pintorescas de todos los Cotswolds. Podéis llegar caminando desde Bourton por un camino idílico. Id a tomar un té al antiguo molino y hospedaos en el Old Mill Lodge para, al día siguiente, ir a recorrer los pueblos de los Cotswolds meridionales comenzando por Chipping Campden y bajando por Broadway, Cheltenham y Painswick.
Si os queda tiempo y ganas, podéis acabar el fin de semana visitando Bath y Stonehenge.

Cómo llegar: En coche desde Londres.